En las colas sur del embalse Ullibarri-Gamboa, a unos 15 kilómetros de Vitoria, tanto en las épocas de migración (primavera y otoño) como en el verano en época de cría, se puede gozar del increíble espectáculo que ofrecen las aves en el parque ornitológico de Mendixur, como hicimos nosotros a principios de agosto.
Garceta grande vs garza real en Mendixur
Garzas, zampullines, ánades azulones y frisos, patos cuchara…todo tipo de aves anidan o recalan en este remanso de paz entre los que destaca uno de nuestros preferidos…
Como un diminuto monstruo del lago Ness, surge de las tranquilas aguas de la laguna de Mendixur el esbelto cuello de este juvenil de somormujo lavanco…
¿Que me has llamado quéeeeee??? Búscate un espejo, anda!
…un juvenil que aún siendo muy capaz de procurarse la comida, prefiere perseguir a su progenitora a lo largo de todo el embalse…
Sabe pescar, es un artista con el pico, pero lo tengo muy enmadrado.
…haciéndonos reír con sus trucos y travesuras. Primero observa desde lejos cómo se le da la pesca a su maestra…
Ahí está mami, mira qué pedazo de pescaíto rico tiene en el pico…
…la cual se aleja disimulando y engullendo presa tras presa sin prestarle demasiada atención a su vástago…
Me voy un poco más lejos, que el niño me ha salido tragón y no me deja cenar en paz
…después, cuando el jovenzuelo decide que el pescadito en el pico ajeno tiene buena pinta, inicia una frenética carrera entre grititos persiguiendo a su madre…
¡Que voy que voy que vooooyyyyy, ese pececito es pa’ míiiii!!!
…mientras ella decide que es más educativo nadar en dirección contraria…
Es que ya es mayorcito el niño, algún día se tiene que independizar…
…y dejar a su vástago con las ganas.
Buf, tanta carrera pa’ ná…
Parece que la maniobra ha dado resultado: el pequeñuelo acaba de pescar un hermoso ejemplar que se ha tragado sin respirar.
Ahora toca una buena siesta, después de tanto esfuerzo. ¡A dormir!
Atardece en la laguna, las bandadas de aves se dirigen a su lugar de descanso…
En el mes de octubre, aprovechando la bonanza del tiempo otoñal, el equipo de Txoritxikiak cambió sus pastos habituales por otros más de llanura.
Decidimos acercarnos a los humedales de Salburua, en Vitoria, una de las zonas verdes integradas en un espacio urbano más interesantes. Cerca tenéis el barrio okupado de Errekaleor, por si queréis echar un vistazo a los murales que allí se exhiben.
La sensación de estar transitando por un espacio salvaje a la vez que se siente la cercanía de la ciudad es una experiencia muy estimulante. Extensos caminos de largo recorrido, rodeados de aves, pequeña fauna, algún perrillo aventurero (recordad siempre llevar atados a los perros, es una zona de gran diversidad y les resulta muy incitante…), charcas con diversas anátidas como el ánsar común…es un pequeño paraíso para perderse.
Y para echar la siesta, no veas qué paz se respira por aquí…En una de nuestras exhibiciones de vuelo, que tanto gustan a los fotógrafos…
Era la primera vez que conseguíamos fotografiar de cerca a todas estas aves y lo disfrutamos a tope.
Nos enamoramos de la cerceta común, la hembra con su joyita particular en el ala…
Precioso espejuelo verde esmeralda para distinguirme mejor del ánade azulón…
…y el macho con sombra de ojos color verde…
Cada uno se maquilla como quiere, eh!
…Las escondedizas agachadizas…
Agáchate! y vuélvete a agachar! Que las agachadizas no saben bailar!…. es un canto popular donde quiera que vayas…y no nos pagan derechos de autor.
…y las coloridas avefrías, con su distintivo penacho al viento, todas ellas en la balsa de Arkaute.
Recién salida de la «pelu», y en cuanto sopla una ráfaga se me va el flequillo p’arriba!
El peculiar rascón tiene la habilidad de mimetizarse entre la vegetación, pero este día conseguimos ver a tres de ellos rebuscando en el barro, juveniles seguramente dada la ausencia de color en el pico…aunque con tanto barro es difícil asegurarlo!
Para pillar buena presa, hay que sumergir bien la cabeza…El barro es bueno para el cutis, dice mi mami…
De fondo musical, la berrea de los ciervos.
Ellos, inquietos, dejándose la voz en cada llamada…
¡Cariñooooo!
¿Donde estáaaaas?
Ellas, relajadas, gozando de los rayos del sol junto a la orilla…
¿Relajada? si supieras el dolor de cabeza que tengo…
A la salida del mirador de Las Zumas, escondido bajo un arbolito semihundido en el agua, encontramos este juvenil de martinete. Concentrado en su vigilancia, ignorando a los pocos transeúntes que se percataban de su presencia.
Dos horas llevo esperando que pase el pececillo y van a venir los mirones a espantarme la pesca…Nada que ver, señores, circulen, circulen!!!
Y ya terminando el paseo, entre la sombra de unos arbustos reconocimos al cetia ruiseñor, un pajarillo que normalmente se oye pero no se ve…y que nos concedió el honor de asomarse a saludar.
Para que os llevéis un buen recuerdo de Salburua y volváis pronto!
Es una visita obligada, la naturaleza salvaje en el centro de la ciudad. Más difíciles de ver son otros animales como zorros, jinetas, comadrejas, tejones, jabalíes…pero estar, están. Que me lo ha dicho un pajarito..
Mediados de agosto, calorcito estival, las vacas hacen sonar sus cencerros en las cercanías…
Ring ring….ring ring….ring ring….- Ya está otra vez este pesado, me dice que me aleje porque las perras le espantan los pájaros y no puede vivir cinco minutos sin mí.- Ring ring…Descuelgo: susurros:
-No te muevas. No te acerques. No respires. Hay una abubilla preciosa, blanquísima, es lo más bonito que he visto nunca, ahí cerquita, junto a los columpios…
–ABUBILLA??? – (El eco ha retumbado entre la ladera de Arraiz, Artigas con sus alborotadoras gaviotas y parte del monte Cobetas. Creo que lo han oído hasta en la cervecera, donde un par de pollos han salido huyendo.)
-Sssssssssst! abubilla, sí, le estoy haciendo un publireportaje, cuando acabe te aviso.
Te han oído hasta en cabo Matxitxako, chavala
-¿Donde?: Joé, me voy acercando dando un rodeo, que no la veo….es eso chiquitín que está entre la hierba? Algo amarillo, como gordito…
-Nop, la que yo veo está toda chula subida a las estacas que rodean el arbolillo nuevo…
(-Guau!!! Reguauuuu!!! Ssssssstttt , a callar vosotras dos, así, formales y en silencio…)
Vaaaale, otra siestita al solcito, que rico….Pos yo estoy vigilando los topos…
–Cómo disimulan mis niñas, así me gusta. Por donde íbamos…ah! Abubillas!!! Esa pequeñaja de ahí, entre la hierba?–
Pequeñaja dice….acércate y medimos el tamaño de nuestras espadas…
-En la hierba?… No, a ver, tras los columpios, subida en la valla, está muy tranquila, llevo un rato grabando y ni se inmuta…-
Vista al frente, pico erguido, cresta estirada, disfrutando las vistas.
-Luce una cresta en tonos crema, blanco y negro…
Vigilando mis espaldas, he creído distinguir algo por el rabillo del ojo…
…Tiene el pico largo y ganchudo, la espalda como una cebra y el pecho…
Bah, no es nadie, un pobre fotógrafo despistado…
…blanco como rayado con gris…
–Ya la veooooooo, pues eso, en la hierba…¿No?
A ver, chavala, que no te enteras. ¡Que somos dos!!!
-Ahhhhhhhh! Ahora veo la de la hierba. Sí, son dos!
-Ahhhhhhhh! Ahora veo la de la valla! Es verdad, son dos!
Y justamente entonces, las dos coquetuelas abubillas emprendieron el vuelo dejándonos con la boca abierta y la sonrisa en el alma.
Cuando el silencio se echaba sobre los campos, en los pueblos de los abuelos, donde íbamos de veraneo a pasar la mejor época de nuestras vidas, siempre se podía escuchar al sabio de turno, sentado a la puerta de su casa, disfrutando de la fresca y mirando hacia los chopos junto al río:
Al anochecer se puede escuchar al cuco. Si a esa hora no has vuelto a casa, te pilla la noche y la noche está llena de lobos…
Así empezó el cuento de caperucita…
Y los niños temíamos el momento en el que el cuco comenzaba a cantar. Ya no valían los «por favor, mami, cinco minutos más», porque el sonido del cuco nos metía el miedo en el cuerpo, las farolas de escasa luz parecían titilar aún más y la cena reclamaba nuestra atención más inmediata.
Ahora entiendo porqué los niños salen corriendo al verme…
Y en realidad el cuco canta cuando le da la gana. Ayer sin más a mediodía, cerca de mi huerta, entre tomateras y calabacines, mientras el petirrojo marcaba su terreno, sonó de fondo cu-cu…cu-cu…
Hace un día fantástico, el cielo limpio, las nubes lejanas, el rumor del arroyuelo…o es la tormenta que se acerca?
O como el sonido del afilador que se colaba en la distancia cuando se acercaba la lluvia, también el canto del cuco se puede escuchar en la lejanía…
O quizás estoy más cerca de lo que crees…
Son recuerdos de niñez, mezclados con el fulgor de las luciérnagas, esos bichillos de luz que cada día son más escasos…hace demasiado tiempo que no veo ninguna.
En Arraiz todavía se pueden cazar. Ayer sin más me cené unas cuantas…
Esta pareja de cucos fué fotografiada en Arraiz, en una tarde de agosto del ya lejano año 2019, antes de que el mundo se pusiera patas arriba con un diminuto bichito coronado. Pero ya se le oye cercano…a no ser que el petirrojo de mi huerta esté criando a un polluelo de cuco!
No, de las de verdad, de las palomas que conocemos todos, esas de variados colores producidos por las sucesivas mezclas y mixturas, que van desde el blanco más limpio hasta la mezclilla de tonos más curiosa.
Dicen de mí, la Puri, que soy descendiente del más rancio abolengo, tuvo mi abuelo la buena suerte de conocer a una plebeya…
De la paloma bravía como ésta descienden la mayoría de las inquilinas de nuestra ciudad, mezcladas y remezcladas hasta perder la color…
Fíjate en mí y en mi prima Puri, la del parque de los patos. Iguales en irisación del pecho, cabeza…pero al llegar a las alas, las mías son grises con una nítida línea oscura y las suyas…pos como si se hubiera echado por encima un mantón de manila! Tiene caladitos de ganchillo y tó…
Y pocas quedan ya que tengan los colores nítidos y diferenciados. Lo más habitual es que sean…
Jaspeadas, a trozos, con mantilla, con cofia, con manto gris, blanco, irisado, con pintas, con lunares…vamos, que en la Feria de Abril ni siquiera destacamos…
variadas y diversas. Aunque de vez en cuando nos sorprendan entre ellas algunas más definidas como la paloma blanca.
Decía mi abuelita que su tatatata……tarabuela llevó una rama de olivo después de unas lluvias…seguro que era de Bilbao…
Algunas tienen en la mirada un queseyó que impone un poquito…algo tendrá que ver la coloración de sus ojos.
Te lo aviso: estoy empezando a cogerte un poco de manía, escritorzuelaTodo depende del color con que se mire…Y de la caída de pestañas. ¿A que yo no te doy miedo?
Otra paloma, la torcaz, es residente y emigrante, es decir, que durante el año la vemos poco y luego llegan los meses de abril y septiembre y florecen como las margaritas tras un día de lluvia…
Nos verás volar en bandadas, en tu bosque o campa más cercana. Me distingue la mancha blanca del cuello, que sólo llevamos los adultos.Soy un poco más grande que la paloma urbana, pero como sólo me vas a ver de lejos, seguro que no lo notas…Eso sí, soy la más guapa, sin duda.
Y para terminar, os presento a la tórtola: se confunde fácilmente entre sus colegas palomas, pero es diferente: ya es típico en nuestra ciudad observar a la tórtola turca, más fina, más esbelta, de tono monocromo y rayita negra en el cuello. Habitual en el parque de Doña Casilda, parque de los patos de toda la vida, y cada vez más a lo largo y ancho de la city.
Si, estoy haciendo la competencia a los gorriones: es ver un trocito de pan y lanzarme al ruedo…Aquí en mi roquita, entre patos, cisnes y pavos reales, en el centro de Bilbao.
Me gustaría poder mostraros una buena foto de la tórtola europea, más colorida que su prima oriental, pero no hemos tenido suerte aún en divisarla y sacarle guapa. esperemos que hacia septiembre aparezca en nuestro querido Arraiz. Hasta entonces…¡Paz!
Clamando, reclamando, persiguiendo, solicitando comida como si nos viniera encima otra pandemia, parece que se va a acabar el mundo con tanto piar exigente. Son los nuevos polluelos nacidos esta primavera, algunos ya casi de mayor tamaño que sus progenitores, otros de distinta apariencia que conduce a engaño, como si fueran otro tipo de ave…
No lo dirás por mí, está clarísimo que soy hijo de mi madre… Ojos grandes, pico largo, moteado en espalda y vientre, color terroso…mirlo!!!Bolita de plumas, pico más corto, barriguita jaspeada y aspecto de albóndiga, yo soy un polluelo de zorzal.
Que sí, que ya sabemos que a ojo de buen despistado son dos especies muy similares, por eso intentamos aclarar un par de cositas:
A simple vista todos reconocemos al mirlo macho, este ejemplar de tono oscuro noche con alegre pico naranja
pues que quieres que te diga, yo me he levantado esta mañana con las plumas más oscuras, me he puesto un rato al sol y…Ahora ya sí, negro por fuera, naranja el pico y ojo de vigilante, con un anillo ocular naranja bien marcado.
Pero cuando miramos a la hembra de mirlo, nos entran dudas…
Mira, es fácil, soy marrón….indefinido, pico…entre marrón y naranja, dorso ligeramente moteado, claroscuro…soy ese pájaro marrón de tamaño medio que picotea en las campas de tu barrio.
…porque nos viene a la mente otro pájaro de tamaño similar y colores parecidos: el zorzal. Normalmente le vemos de espalda, lo que nos crea confusión.
Mira, es fácil, soy marrón….indefinido, pico…entre marrón y naranja, claroscuro…soy ese pájaro marrón de tamaño medio que picotea en las campas de tu barrio. Peeeeero, tengo mi tripa clara con motas oscuras!!!! Mi pico es más pequeño pero si no nos ves juntos, es difícil apreciarlo.
Y aquí le vemos de frente, lo que nos aclara las diferencias:
Mi pecho es claro con manchitas marrones, no como la hembra del mirlo, que es todita marrón. Del todo. Por todos lados. Incluso la barriga, a ver si lo dejamos claro de una vez…
Las campas están llenas de zorzales y mirlos, con sus respectivos polluelos aprendiendo a comer solitos. Es un momento perfecto para jugar a distinguirlos, ya que el zorzal es ave migratoria y en septiembre levantará el vuelo, quedando menos ejemplares para comparar.
Podéis usar estas foticos como referencia:
Mirlo polluelo
Marrón color tierra para esconderme entre las hojas secas
Mami de mirlo polluelo
Experta a sacar a los gusanitos de sus agujeritos
Zorzal polluelo
Yo me quedo aquí quietito y mis papis me traen la comida a la boca, jiji.
Mami de zorzal polluelo
Lo que no sabe mi niño es que de cada tres bichitos que pillo, yo me como dos, que hay que reponer fuerzas.
Y de paso, disfrutad también de la presencia de jilgueros, verdecillos, pinzones, verderones, papamoscas, y otros tantos pajarillos que pueblan nuestras campas!
En nuestras salidas pajareras nos encontramos habitualmente con más de un curioso: personas que se nos acercan porque nos ven con una cámara fotográfica y desean saber qué hay de interesante por la zona, niños juguetones que saltan frente al objetivo, señoras de cierta edad con ganas de charleta…en resumen, gente con ganas de entretenerse y disfrutar. Y no nos olvidemos de los dueños de perrillos con diversos intereses en nuestra apreciada compañera de aventuras.
Se verán atraidos por mi aire zen…
A todos les contamos la misma historia y proposición: mira a tu alrededor. Estamos tan acostumbrados a vivir la vida con prisas que se nos olvida gozar de lo que nos hace realmente humanos: pertenecemos a una de las especies que pueblan el planeta Tierra, planeta compartido por muuuchos seres vivientes que forman parte de nuestro ecosistema.
Desde la más humilde lagartija……a la mariposa más pirata……y los más mayores recordarán cuando las charcas cercanas estaban llenas de ranitas…
La belleza de la naturaleza está a tu lado, si quieres mirar con calma.
¿De dónde te crees que sale esa rica miel que tanto te gusta?
Y para muestra, un botón: el parque de Eskurtze, en el barrio de Irala, donde los niños trepan a los árboles mientras sus padres recuerdan la libertad de la que gozaban de chavales.
Y yo soy el encargado de vigilar que no se hagan daño
Los abueletes pasean espantando a los mirlos que se les acercan, los adolescentes comparten bocadillo con los pinzones y los cánidos hacen lo que más les gusta: jugar.
No tenéis ni repajolera idea, todo el día escondiéndome: que si niños, que si perros, que si me está mirando mal ese mirlo…
Entre las copas de los árboles se escuchan chirridos: al menos lo parecen, como si hubiera una bandada entera cuchicheando…y no. Sólo es un ejemplar de serín verdecillo que reclama tu atención…
Tengo un canto un tanto peculiar: chirría como una bisagra oxidadaY eso que soy pariente del canario…pero él es más melódico en sus trinos.
Los coloridos pinzones, que en esta época tiñen su pecho de rojo pasión, se acercan a los humanos imitando a los gorriones, sabedores de que hay mucho jovenzuelo comiendo pipas…
Aquí sentado al solcillo mientras los churumbeles corren…Y aquí vigilando el nido, que está bajo esas matas…
Mientras esta pareja de mirlos se disputan los gusanitos más jugosos…
¡No te pongas así, mirlita mía, que ahora mismo voy a por otro…!
…el zorzal les observa desde una rama cercana…
Estoy esperando que en la pelea se les escape esa lombriz gordita y la pillo yo…
…esta curruca capirotada macho, con su boina negra, controla la situación en las ramas más altas…
Las mejores vistas de todo el parque…Uy! ese niño se va a meter al agua…ya viene su aitite a rescatarle, bien hecho!
Y el siempre presente gorrión hace las veces de agente de la ley.
Todo el día poniendo paz entre tanto pajaruelo loco…
Pero a la hora de refrescarse y recuperar fuerzas, todos acuden al mismo sitio: la pequeña catarata rodeada de arbustos que le confieren cierta forma de guitarra.
La parejita de serin verdecillo
Recuperando la voz, que se me ha secado la garganta con el gorgojeo…
El mirlo remojando el sofocón
En realidad me estoy escondiendo, chissssst, que no se entere…
Estos cantarines jilgueros
Cuando el río suenaaaa, agüita llevaaaa, y está fresquitaaaaa, la de la acequiaaaaa…lailolaaaaa
El zorzal tras la merienda
Me acabo de zampar una peazo lombriz….uff que empacho…
La curruca capirotada hembra
Mientras mi chico vigila, yo me pongo guapetona
El pinzón que nos obsequia con un despliegue alar lleno de color
Piloto a torre de control, procedo con el despegue……arrancando motores……alas en posición. Próximo aterrizaje, el roble gordo junto a la autopista.
Este papamoscas cerrojillo que nos pilló desprevenidos…
Me delatan mis colores nupciales…en otra ocasión hubiera pasado desapercibido.
Y, por supuesto, el encargado de mantener el orden. Un merecido descanso con chapuzón en la piscina!
Lo que me faltaba, ejercer de socorrista de piscina en mis ratos libres…
Sí, aquí en el parque de Eskurtze, rodeados de gente, en medio del ruido, junto a la carretera…en el centro de Bilbao. Las aves que nos acompañan son mucho más fuertes y supervivientes de lo que nos hacen creer. Tanto, que si nos confinaran otra vez, se harían las dueñas de la ciudad. Al tiempo…
Mientras tanto, disfrutad de la magnífica compañía de todos los seres vivientes…
Y recordad: no somos los propietarios de la tierra, sólo somos una especie más.
Bilbao se sitúa en un valle, rodeado de montes, y el barrio de Rekaldeberri se esconde en las faldas de nuestro querido monte Arraiz, del que tanto hemos hablado.
Con sus arbolillos protegidos con vallas para que crezcan fuertes…Los nuevos potrillos nacidos en primavera…Las vacas más listas del mundo mundial…Las ardillitas escaladoras comepiñones…
Y muchas rapaces, como milanos negros y reales, buitres, alimoches y los encantadores cernícalos.
En su característica pose de «cernirse» en busca de presas…Y la capacidad de permanecer estáticos frente a las ráfagas de viento
Y de éstos trata el post de hoy: de unos que viven en el mismísimo Rekalde, aprovechando que en las huertas de alrededor encuentran comida en abundancia: ratoncillos, insectos, pajarillos, lombrices…
En las curvas de la calle Altube, portal de piedra, sexto piso.
Donde el corte del monte da cobijo a herrerillos, carboneros, mosquiteros, colirrojos…que se esconden cuando esta pequeña rapaz aparece en el cielo.
Yo no veo porqué nos tienen tanto miedo…con esta carita de buena…
Llevan años residiendo en esta zona para solaz y disfrute de los residentes y paseantes…
En realidad soy yo el que vigila el barrio…Y yo a las vecinas, por si se dejan un pastel en la ventana…
…y de los mirones como nosotros que documentamos su presencia, distinguiendo en vuelo al macho, de cabeza gris, cola clara con las puntas de las plumas negras, y tono ocre subido el pecho…
Protegiendo la entrada de mi casa…
…de la hembra, cuya cola muestra una serie de líneas más marcadas y es de tono pardo con el cuerpo mucho más jaspeado…
Realizando rondita inspeccionadora…
En estos días han desplegado una actividad intensa, con reclamos y llamadas que dejaban claras sus intenciones…
Cosas de la primavera, que nos pone contentos…
…que parecen dejar a unos exhaustos…
Me voy a echar una siesta para reponer fuerzas…
…y a otras no tanto.
¡Fiesta, fiesta, queremos, fiesta, fiesta!
Esperamos tener la suerte de conocer a la próxima generación.
Dedicado a Espe, la chica de las huertas, y a BULLY, la matriarca del clan.
Este pajarillo del tamaño de un gorrión hace acto de presencia en nuestras tierras de marzo a mayo, permaneciendo con nosotros hasta la siguiente migración, en septiembre-octubre, cuando deciden si marcharse con sus compañeras o quedarse a pasar el invierno aquí.
Estamos a mediados de abril, hemos venido a valorar el terreno. Vaya vistas tenemos desde aquí, se ve hasta el mar!!!
Prefieren invernar en zonas africanas, parece que les gusta mucho el calorcito, pero para la época de reproducción eligen zonas menos intensas, como los verdes prados de Arraiz.
Echando un vistazo en busca de un buen hueco para montarme el chalé…
Hacía un par de años que no se veían y nos sorprendió esta pareja de la especie. Las hembras son más moderadas en su traje nupcial, diferenciándose sobre todo por la raya del ojo…
Parece que no hay nadie por aquí, no hay vecinos molestos. Un petirrojo en ese roble y un par de colirrojos sobre las matas…
..que en los machos llega marcadamente hasta la zona auricular, como un antifaz. Ya que estamos en época de buscar pareja, se ponen sus mejores galas: el pecho de un tono ocre intenso, la espalda pardo-grisácea, las gafas de sol…
Pero qué dices, si a mí me escoge el traje mi novia…
…listos para la conquista.
Aquí se aprecia mi pequeño moñete grisAquí mis zapatos de gamuza azulMi mejor perfil, only for your eyes…
La collalba gris es monógama, lo que significa que tienen la misma pareja toda la vida. Bueno, no todos, siempre hay alguna excepción.
Y yo fui a escoger al más presumido de todos…
Buscan agujeritos entre piedras y construyen un nido con musgos y hojas…
En ello estoy, mientras mi chico distrae a los pajareros…
…como parecían hacer estos dos cerca de las ruinas en lo alto del monte…
Pertenecen los dos a la especie jilgueril, más conocida como Carduelis. Alegres, dicharacheros, inquietos, divertidos, graciosos, de canto chispeante, que se diferencian claramente por su colorido.
En el caso del Jilguero local, llamado oficialmente Carduelis Carduelis por su afición a ir de cardo en cardo, alimentándose de sus semillas,
Los cardos me gustan/ a los cardos voy/ ya ves que no me pincho/sobre el cardo estoy
destaca claramente su cara rojiza, rodeada de un halo blanquecino y banda oscura. Espalda parda, alas con puntilla dorada y manchas blancas sobre negro en sus extremos. Llamativo, ¿eh?
Psch, uno tiene su encanto…como el Joker de Batman…
Con la excepción de los pequeñines, que son mucho más disimulados.
Es la ley de la selva: o te camuflas o te comen…
Sin embargo, el Jilguero Lugano (Carduelis Spinus) es verdosoamarillento con toques negruzcos, pasando mucho más desapercibido.
Parece mentira que sea primo del Carduelis…
No nos gusta tanto colorín, así nos cazan menos. No como a mi primo, que se lo llevan para meterlo en jaulas…
De hecho, se le suele confundir con el Serín Verdecillo.
Aquí una fotico del Verdecillo, para que podáis comparar.
Así como el jilguero común gusta de campas y arbolados, al Lugano le apetecen más las zonas cercanas a riachuelos, donde disfrutar de un sosegado baño bajo los rayos del sol…
Eh! Que me estoy bañando, un poco de privacidad!!!
(Aunque el jilguero común también goza de un buen bañito de vez en cuando…)
A ver que yo lo entienda…¿Me estás llamando guarro????
Y en este arroyuelo en Retuerto tuvimos la suerte de localizar una pequeña bandada…
A la de tres, todos al agua, ¿Vale?
…de luganos acicalándose. Y mientras los lugareños disfrutaban del vermucito de mediodía…
Vale, ya me doy por enterado. Este post va de mis primos «deslavaos…». Ya me voy con mis colores a otro lado…
…los pajareros nos extasiábamos con la tribu jilgueril…
Así, muy bien. Frota detrás de las orejas, que los bichitos no encuentren nada a lo que agarrarse…
…distinguiendo a las hembras y juveniles…
De momento, solo hembras, que estamos en época de anidar y todavía no hay babies…
…de los machos, identificables por su capirote.
Las alas son iguales, pero nosotros llevamos boina negra, para que se vea que somos de Bilbao…
Después de un relajante chapuzón y unas cuantas trifulcas…
Que no estamos chillando, que es nuestra forma de hablar!!!
…y la visita de un gorrión que parecía venir a poner paz…
De verdad, señor agente, que no nos estamos peleando. Es que los jilgueros somos muy alborotadores…
…la pequeña bandada levantó el vuelo quedando el riachuelo solo con su relajante murmullo.