Mares de plata y fuego, y un cormorán patiamarillo

Último domingo de noviembre y de la pasada nueva estación otoñoveraniega. Que sí, que ya se ha acabado lo bueno y estamos de agua hasta las orejas, pero que nos quiten lo bailao, ya hemos disfrutado de todo el sol y buen tiempo.

Pssst, pajarera….eh, tú, la de los prismáticos…

Lo dicho, lucía un día fantástico para hacer lo que más nos gusta: paseo y pajareo. Y para ello nos desplazamos hasta Portugalete en el maravilloso tren, medio de transporte que nos encanta. Pena que ya se termine el plazo de los abonos de Renfe…ha sido una excelente y muy aprovechable idea.

Náh, ni caso, tendré que llamar su atención de otra forma…

Comenzamos nuestra andadura en la estación del tren en Portu, llegando hasta el puente colgante o puente Bizkaia entre turistas y propios del lugar que también querían aprovechar los restos del verano, y al rebasar la zona de embarque, lo vimos:

Un precioso ejemplar de cormorán moñudo juvenil…patiamarillo!

Ya! Te pillé! Ahora sí que miras, eh?

Es habitual que los cormoranes tengan las patas de color negro o muy oscuro, pero en algunos casos se da esta coloración, lo que los hace más llamativos. El jovenzuelo atrapaba las miradas de todos los transeúntes y también cautivó a nuestro fotógrafo. Cómo resistirse…¡Mirad que ojazos!

¡Ajá! Por eso quería que miraras. Qué le vamos a hacer…¡Uno, que es guapo!

Posó, saludó, agitó sus plumas y paralizó el tráfico de paseantes curiosos que se detenían a fotografiarle entre sonrisas y comentarios sobre sus patas.

¿No te recuerdan al pato Donald? O a los pies de pato de las lamias, seguro que más de uno lo ha pensado…

Tras la sesión de fotos le dejamos con su corte de admiradores y llegamos a la zona que da título a este post: mares de plata y fuego

Sobre este bloque que pudiera semejar un iceberg a la deriva jugueteaban un par de gaviotas juveniles patiamarillas.

Que ya te digo yo que esto no es hielo, por mucho que lo parezca…

Y con el mar en calma, espejado, el sol en el punto justo y los barcos amarrados en el puerto de Santurce, parecíamos estar uno de esos lugares mágicos entre fiordos.

En este primer mar de plata, sobre la txalupa MILA, la capitana gaviota sombría observa las maniobras en los barcos adyacentes y en el paseo. Pescadores, jovenzuelos apostados en los bancos, y un par de pajareros encantados de saludarla.

Cuando quieras te llevo a dar un garbeo…yo dirijo y tú llevas los remos.

Cuando la plata azulea, el agua espejea. Una gaviota reidora parece flotar sobre el hielo, indiferente…

Toda el agüita pa’ mí, no hay nadie que me moleste, esto es vida…

…hasta que decide echarnos del lugar entre grititos. Al parecer, no somos bienvenidos en su remanso de paz.

Vamoavé! ¡Que no te estoy gritando, que sólo me estoy aclarando la voz!!!

Y mientras una servidora se entretenía con esta señorita, el avezado ojo del fotógrafo descubrió el fuego: el reflejo rojo de un barco de la zona daba al agua un resplandor inusual, dejando esta deliciosa estampa de tonos incendiados.

No, no os preocupéis, no me estoy quemando el cucu…

Lo dicho: entre plata y fuego.

Pues yo no le veo la chispa…

La belleza existe en cualquier rincón. Abre los ojos y la mente. Observa. Disfruta. Pequeños placeres que alegran la vida. ¡Nos vemos en el próximo paseo!

¡Aquí te espero, en mi puesto de vigilancia!

Cistícola Buitron y sus mil nombres. Txip!

El primer contacto con el cistícola buitrón es un característico sonido que cruza el aire. Y nada más. No se ve pájaro volando, Txip! No se ve avecilla posada, Txip! No consigues localizar de dónde proviene ese sonido…

Eso es porque me escondo muy bien…

Sientes que algo te observa, te analiza, te espía, Txip!

Txip, txip. txiiiiiip!

Miras en todas direcciones: nada por el cielo, nada por la hierba, nada por el horizonte. Mientras, el fondo musical continúa Txip-Txip-Txip…

Se parece a tener un hipo muy persistente…Txip!

Y cuando estás a punto de rendirte, por el rabillo del ojo ves una diminuta figura que toma forma sobre una brizna de hierba. ¿Tan pequeña? ¿En serio?

Y divertida, Txip!

Allí está, sobre el manto verde, o la espiga color de sol, o la resalada margarita. Un pajaruelo de tonos terrosos con blancas puntas en la corta y redondeada cola…

Venga, cuéntame las plumas…

…espalda pardo-rojiza con listas oscuras por todo el cuerpo, vientre blanquecino, y piquito ligeramente curvado.

Ah! Y algunos dicen que soy descendiente del buitre….ya que por Málaga me dicen buitrecillo. Aunque otros me llaman cagachín…no sé porqué será!!!

Pues bien: ahí donde lo veis, de unos 10 cm de tamaño y un peso de 8 a 12 gramos, si tenemos en cuenta sus nombres vernáculos -es decir, los propios de cada región-, se convierte en el pajarillo más grande y fuerte del lugar.

Atención: cierrapuños, tumbabarcos (Huelva y Sevilla), tumbacarretas (Doñana), esclafamuntanyes (revientamontañas , por Valencia), esto para empezar alabando su fuerza desmedida.

Pero, ¿ Éstos qué se han tomado? ¿Alucinógenos??? Si no soy capaz de levantar un mosquito…

Por Huelva exageran un poco su tamaño, llamándolo bueyesito

Haciendo referencia a su peso y exagerándolo «sólo un poquito» : cienlibras, en la zona de Doñana.

En otros lugares como en Badajoz y Teruel se tiene en cuenta su pequeño tamaño, disminuyéndolo aún más: pájaro mosca y moscareta.

Que uno es pequeñajo, pero más grande que una mosca, eh!

También se le conoce como peti-rei o reiet que significaría pequeño rey, en el delta de l’Ebre…

Soy el reeeeeeey de los pajaruelos!!!

…y por múltiples nombres de procedencia onomatopéyica como titet, sit, tintin, trit. En Montalbán, pajarito del quejío, de tanto que se queja el pollo!

Por Huelva/ Sevilla, utilizan el simpático apelativo de zosquitito.

Y en nuestra zona, el pajarillo de los juncos, ihi-txori.

Entre juncos me hallaréis…si podéis verme. Txip!

Como veis, es una humilde avecilla de gran fuerza y habilidad en el imaginario popular, capaz de romper montañas y hundir navíos. Pero para mí, siempre será el resalado cantarín que pega saltos en el aire al ritmo incansable de su ¡Txip-Txiiip!!!

Agradecimientos: Fuentes diversas.

Disfrutemos, celebremos, gocemos de la variedad que enriquece nuestra cultura.

VUELVEPIEDRAS, en verano

Esta curiosa limícola nos llama la atención: su trabajo habitual consiste en, ni más ni menos, levantar piedras. Sí, ahí donde la ves, la levantadora de peso más hábil del mundo mundial es una pequeña avecilla habitualmente costera, aunque últimamente, ya sea por las calores habituales o por afán de turismo, está siendo vista por el interior en lugares como Salburua.

Puedes verme en costas, desembocaduras de ríos, humedales…
Yo estoy disfrutando de las vistas rocosas en la playa de Noja

Esta chiquitaja que gusta de revolver en limos y fangos se distingue por sus patas naranjas, plumaje de varios colores y un pico corto con el que hace palanca para dejar al descubierto la comida.

Y obtener sabrosas piezas como este cangrejillo…

Existe una diferencia clara en época de cría: los machos se disfrazan con una hermosa careta blanquinegra, dorso anaranjado y negras líneas de curioso dibujo…

¿Careta dices? ¿Y lo que me cuesta pintarme esto todos los días?

…mientras que las hembras también cambian sus colores pero de manera menos llamativa, con rayas negras en la cara y en general tonos más apagados.

Ya sabéis que en la Naturaleza son ellos los que se ponen guapos. Que si no, no pillan novia…
…aunque nosotras, a poco que nos pintemos la raya del ojo, quedamos así de chulas.

Los ejemplares que no están en edad de buscar pareja no tienen color naranja pero sí ciertas líneas negruzcas en la cara, pareciéndose más a los juveniles…

Osea, ¿Me estás diciendo que tengo cara de niño?

…pero con el color terroso más oscuro.

Y disimulado, que me sirve perfectamente para parecer un trozo de roca…

Uno de sus lugares preferidos para la búsqueda de alimento es la costa tras una buena tormenta. Allí disfrutan rebuscando entre palitos, restos de maderas, piedrillas y algas variadas.

Entre los restos viajan multitud de animalillos pequeños pero muy nutritivos…
Y aquí hay uno bien agarradito a esta piedra…

Como son aves viajeras podemos verlas en grandes grupos durante los pasos migratorios, en mayo cuando viajan a los países más fríos de Europa para su reproducción y en septiembre cuando vuelven con los polluelos.

Nos estábamos planteando el viaje y hemos pensado…¿Pa´qué?

Pero hay unos cuantos que deciden tener a sus vástagos aquí, será debido al clima o a que se sienten bien acogidos…

Euskadi nos parece un lugar perfecto para dar nuestros primeros pasos…

Y así es como hemos podido observar a las nuevas generaciones de vuelvepiedras…

Arena fina, mar en calma, gente estupenda…

…en zonas costeras, como Algorta, embarcaderos como en Portugalete y sobre todo, en las rocas de la playa de la Bola, donde se reúnen con chorlitejos y garzas.

…y pintxitos ricos, ricos!

Sed siempre bienvenidos, nos encanta veros!!!

NOJA, el Molino de las Aves

Podría decirse que en Noja tenemos nuestra segunda residencia: por un módico precio y cierta habilidad montando la tienda de campaña podemos disfrutar de la hospitalidad del camping Los Molinos, junto con nuestra pizpireta perrilla, Itzal.

-Es lo que tiene acampar: los amaneceres con el sol en todo el ojo y el anochecer viendo las estrellas, todo ello acompañado del arrullo de los pajaruelos del lugar. Y la playaaaaaaaa!!!!

Llegamos a mediodía y ya nos estaba esperando este mozuelo extremadamente rubio para los tonos habituales de los ratoneros. Nos tuvo en duda: que si busardo, que si milano «deslavao», que no, cómo va a ser un milano, que si mírale el dibujo de las alas…Pos eso, como no le vimos en vuelo, busardo, ale.

Menuda chapa me están dando estos dos, no me dejan concentrarme en el ratón…

Si algún experto en la sala me jura que es milano, sería el más clarito jamás visto. Así que yo sigo con lo mío. Bu-sar-do!

Ya está, ya se van. Cualquiera les dice que tengo ascendencia gallega-vikinga…

Tras un baño rápido en la playa de Trengandín, nos tomamos un descansito junto al mirador de la marisma de Victoria. Allí vimos hace un par de años este magnífico lagarto verdiazul que nos dejó extasiados. Y ya que estábamos, nos comimos un bocata, que la playa da hambre.

Para un día que me arriesgo a salir de la espesura, me doy de morros con los pajareros…y no me dio tiempo ni a sacarles la lengua!

Acabado el tentempié, nos acercamos a el Molino de las Aves, donde se pueden observar tooooodas las que se acercan a la marisma Victoria. Pululaban por el lugar unas cuantas cigüeñuelas, que este año se han prodigado por la zona.

Me pareció un buen sitio para anidar…

Algo tendrá que ver la menor presencia de depredadores. (No sé, a mí me lo han contado…) Parece que cuando hay menos presencia de garzas, el resto de las aves están más tranquilas y …

Ponemos más huevos, nacen más polluelos, tenemos más comida…

…se dan mejores condiciones para su asentamiento y reproducción.

Por otro lado, nos sorprendió la escasez de fochas, acostumbrados a verlas en cantidad por esos lares…

Y fuera del agua, ahora te cuento porqué…

…y al comentarlo, nos dijeron que este año los cisnes se han hecho los dueños de la marisma, imponiéndose a otras aves…

Sólo cuando me tocan las…plumas

Y como tienen muuuucho carácter -por no decir mala uva-, las fochas han elegido parajes más tranquilos para anidar.

Nada, todo malas lenguas, mira que carita de bueno…

Oteando el horizonte reconocimos a la garza imperial, patrullando los arenales…

A la izquierda hay gallinetas, a la derecha cigüeñuelas, y allá a lo lejos un par de pajareros…

…hasta que detectó algo por el rabillo del ojo…

Mira, por ahí llega la comida de hoy.

…y en el tiempo que nos llevó enfocar, ya tenía su presa bien pillada.

Si espero a que me saquéis la foto, pierdo bocao….

Entonces comenzó el espectáculo: que si este bicho es muy grande y no me cabe por el gaznate, que si me lo trago y lo vuelvo a echar…

Vamoavé, ¿A ti te gusta que la comida te haga cosquillas en la garganta? Pos eso…

Tres intentos le costó poder engullir lo que creemos que era una rata de agua. Y después se quedó absolutamente inmóvil mientras el bicho descendía por su garganta…

Dejamos en paz a la garza y volvimos nuestra atención hacia una preciosa espátula en pleno proceso de acicalamiento.

Lección práctica de limpieza de plumas: comenzar por los bajos, que siempre se llenan de barro…

A pesar de los niños visitando el molino entusiasmados ante tanta variedad, y los padres disfrutando de la algarabía, ella seguía a lo suyo…

Un buen masaje por la zona lumbar, limpiando bichitos escondidos…
No te olvides de las patas, igual encontramos un cangrejo despistao…
Y ahora un ratito de siesta, que limpiar tanta pluma cansa mucho.

Absortos en la observación de la señorita de blanco y las pequeñas cigüeñuelas, surgió la vocecita de un chavalín:

¿Y eso qué es? ¿Un pingüino?

Y de repente estábamos todos sacando fotos al martinete.

Uy, ese niño necesita gafas…
Yo tengo las patas mucho más largas que mis amigos pingüinos, pero más cortas que mis primas las garzas

Hay que reconocer que, a pesar de ser pariente de las garzas, tiene un aspecto más redondito y «pingüinil».

Y unas plumitas muy chulas en la cabeza…
…que me sirven para buscar novia.

Con la llegada de más visitantes al Molino de las Aves y teniendo en cuenta el cansancio del día, nos separamos de los futuros pajareros para tomar la última foto de la visita: esta preciosa lagartija tomando el sol en las piedras exteriores.

Te traigo recuerdos de mi primo verdiazul, para que vengáis más a menudo

Noja siempre nos sorprende. ¡Hasta la próxima!

Cuatro gaviotas pequeñas y un falaropo

Seguimos con la racha de tormentas que atraen a cientos de aves hacia nuestras costas. Y aprovechando la abundancia, vamos a centrarnos en las llamadas gaviotas pequeñas. Osea, las que no son grandes.

Test de agudeza visual: localiza las tres cabecinegras entre las reidoras…

En esta ocasión nos han venido a visitar unas cuantas gaviotas cabecinegras, convenientemente mezcladas con sus primas reidoras, y entre ellas se han sentido bienvenidas unas cuantas gaviotas enanas. Y alguna otra que no consigo identificar bien…

Es imposible que tengas dudas conmigo…

Tengo que confesar que es la primera vez que veo una gaviota cabecinegra. En los años que llevamos pajareando nunca, nunca, nuncaaaaa, jamás había tenido la ocasión de vislumbrarla. Que seguro que estaba escondida en medio de millares de reidoras, pero …

Pero que no sabes distinguirnos y ya. No busques más excusas, pajarera…

…yo no las veía. Pues hoy sí, hoy me he quedado contenta de ver cabecinegras. A montones. Juveniles, maduritas, con medio capuchón, con jaspeado…

Ya nos vamos poniendo gorrito de lana, con este frío…

Y me han parecido guapísimas. Espalda gris perla, ojos con buen sombreado, pico ancho, rojo vivo con su anillo negro…

Tá claro: pico-rojo-anillo-negro. ¿Y las patas?

…a juego con sus patas, también rojas. De un rojo animado, no como el color de las reidoras que en invierno se torna en granate apagado, con el pico claramente más fino. Y éstas también tienen la marca del auricular que lucen como si fueran espías venidos del frío.

Aquí reidora a base, repito, reidora a base, esto está llenito de cabezot…digooo cabecinegras…

Entre ellas es fácil diferenciarlas por sus alas, ya que las cabecinegras carecen de las puntas negras de las reidoras, dándoles una apariencia mucho más nívea…

Y esa finísima línea negra en el borde de mis alas?

…pero no en todas las épocas, porque de vez en cuando te encuentras con ejemplares nacidos este año, en plena transición de colores,

o de primer invierno, con plumas negras en la cola y pico aún oscuro, que nos pueden hacer pensar en otras gaviotas…

…o de segundo invierno, cuando las marcas negras se van desvaneciendo y el pico se torna rojizo…

…hasta llegar a su edad adulta en la que resultan taaaaan blanquitas que enamoran.

Lo dicho. Plumaje gris blanquecino, pico rojo con marca negra, cabecita jaspeada hasta que se ponga negra en verano. ¡Y patas rojas!

Te estás poniendo un poquito empalagosa…

Y aquí la podemos comparar con la gaviota enana. Que es chiquitina pero matona.

Cuidado, que se acerca por la espalda, me voy a hacer la despistá…

La gaviota pitufa como la conocen por el barrio, es menuda, coqueta, de pico fino y marca estrellada gris en lo alto de la cabeza. Y de patas rojas.

Este ejemplar nos parece un joven de primer invierno con su patrón de color en las alas.

Con el pico negro en cualquier época de su vida…

…espalda gris…

He nacido esta primavera. Y nadie me dijo que aquí hacía tanto frio…

…y aspecto rechonchito. Este es un ejemplar juvenil que con el tiempo se transformará en…

La espalda se vuelve gris claro, aunque guardo la estrella en la cabeza
y durante el invierno mis patas se ven más claritas.

…otra pequeña gaviota blanca.

Ahora sí, aquí me tenéis de mayor…

Y aprovechando que nos hemos juntado un grupito de pajareros y fotógrafos recogiendo los restos plásticos de la tormenta, esta buena amiga nos ha ayudado a limpiar un poquito la playa.

De nada, encantada de echar una man…pico!

Lo mejor del día han sido un par de falaropos. Toda la semana oyendo hablar de ellos y no conseguíamos verlos…hasta hoy.

Referenciaaaaa, tamaño del falaropo picogrueso frente a gaviota reidora.

Son unas avecillas de tamaño menudo, manto gris y mancha facial tapando el ojo.

Faralopos picogruesos, también con su plumaje de invierno. Entre las gaviotas parecían un par de pajarillos extraviados.

El pico entreverado en naranja y negro.

Tras mucho esperar se han acercado lo suficiente para poder sacarles guapos.

Plumitas oscuras en la cola.

Y por fin, esta es una -ejem, ejem, creo que lo es…- gaviota tridáctila. Jovencita, eso sí. Parece que en la bandada había alguna adulta pero no pudimos localizarla.

En principio la he confundido con la gaviota enana, hasta fijarme bien en el dibujo de las alas. Y en la falta de estrella gris en la cabeza…

…pero me despistaba el collar jaspeado…

…y las patas negras…

…o no????

Mira, yo aquí lo dejo. Si alguien sabe de gaviotas, que me eche una manita pofavó…

Historia de un naufragio

En la playa de la Bola. Tras la marejada, la tormenta, los vientos, la lluvia…sale el sol. Y aquí afloran los restos del temporal, maderas, restos vegetales…y algún pajarillo despistado intentando mantener el equilibrio…

Ay, un pasito p’alante, Maríaaaaa

…como esta lavandera cascadeña que no parecía estar muy segura sobre su tabla de naúfraga…

y dos pasitos p’atrás….

…y tampoco se animaba a salir volando.

¿Volar? ¡Eso es de cobardes, chavala!

Un buen rato estuvo sobre la tablilla. Parecía estar disfrutando con la situación, así que la dejamos con sus equilibrios…

Con lo divertido que es jugar a Robinson Crusoe…

…y nos acercamos a este vuelvepiedras que también parecía traido por el oleaje.

Ni te imaginas lo que me trae el mar todos los días, esto está lleno de bichitos, yum, yummmm

Sabemos que se alimenta de minúsculos crustáceos, moluscos, pulgas de agua e insectos costeros, y parece que tras una buena tempestad la comida le salta sola a la boca…

No me quites el mérito: ¡con lo que trabajo yo levantando piedra por piedra!

Nuestro cormorán preferido. Siempre viene a saludar…o ¿no es el mismo?

Tú no sabes distinguir un cormorán de un pingüino…

Zampando pececillo tras pececillo, como se puede deducir por su abultado gaznate…

¿Me estas llamando gordo???

Y el favorito de mi fotógrafo preferido: el martín pescador. Esquivo rayo azul que vemos siempre con el rabillo del ojo hasta que nos da una sorpresa y se detiene un rato…

he hecho cuatro pasadas por la zona y no se asoma ni un triste boquerón…

…permaneciendo quieto el tiempo suficiente para sacarle cuatro foticos. En ésta se le ve atento a lo que se mueva en las cercanías…

…bostezando de aburrimiento…

¡Que estoy entrenando el pico! Es mi gimnasia diaria para poder tragar peces grandes.

…y vigilando que no haya moros, digoooo, gatos en la costa…

…ups, he creido ver un lindo fotógrafo…

…hasta despedirnos con este posado que nos dejó encantados de haberle conocido.

…pues me pongo más cerca y que me saque guapo.

Cada día me gusta más este trocito de playa.

Paraiso de garcillas bueyeras: Santoña

Ayer amaneció el día fresquito pero sin lluvia y decidimos acercarnos hasta Santoña por si caía algún pajaruelo perdido entre la bruma y las marismas.

No habíamos llegado aún cuando descubrimos en una campa junto a la carretera un pequeño mar de garcillas bueyeras, disputándose el honor de picotear entre las dos únicas vacas presentes.

Oye…estos no son de por aquí, ¿No?

Mientras mi fotógrafo preferido las sacaba bien guapas, yo me distraía con un busardo y un milano real. Y saludando a los perrillos de la zona.

Nop. Creo que se han perdido…

Las garcillas parecían no tener miedo de los humanos. O no nos vieron peligrosos…

En cinco minutos se van y nosotras seguimos a lo nuestro.

Seguimos camino hasta la primera extensión de marisma. La marea estaba bastante baja y los animalicos se veían muy lejos, como este archibebe claro que nos vigilaba en la distancia.

Ahora porque me ven de cerca, pero al principio me han confundido con otro…

Sin embargo, el zarapito real nos hizo el honor de aproximarse para la foto.

Y yo pegando grititos para que se marchen, pero no se dan por aludidos

En Cicero, junto a la marisma, en una campita acotada. Tres veces nos pidió una foto este petirrojo.

Primero en el árbol, luego en la valla y ahora aquí…¡Me ha faltado saltar sobre el perro guardián!

Y una bandada de jilgueros nos amenizó bajo la ligera lluvia que caía.

Bajo la lluvia toda la comida sabe más fresca…
…las semillas más sabrosas…
…y el pico se limpia mejor.

Ya en el puerto de Santoña, este elegante gaviota sombría con su mejor perfil destacaba contra el sombrío fondo nuboso.

No hay como un buen fondo para resaltar mi belleza natural

Y estos divertidos cormoranes muy jóvenes, como se deduce de su vientre blanquecino y la cara de todavía polluelos que tienen. Las patas son aún claras, no oscuras como las de los adultos. Hasta el tamaño era reducido, como se aprecia al compararlo con la gaviota reidora que los acompañaba.

Somos cormoranes moñudos, somos más pequeños que nuestro primo el cormorán grande

En nuestro última vuelta hacia el dique separador entre la canal de Boo y la marisma de Solija (o Bengoa, depende de quién la nombre), se nos cruzó un andarríos despistado por el centro del pueblo.

Por favor, ¿el río más cercano?

Oscurecía ya en esos momentos, propiciando el éxodo masivo de garcillas hacia este reposadero y tuvimos la suerte de coincidir con un grupo de pajareros disfrutones, una encantadora gente de Salamanca con la que compartimos esta maravillosa estampa…

Nuestro árbol de Navidad favorito.

Maravillosa Santoña, como siempre.

La elegancia hecha ave: una de garzas

A pesar de la fragilidad de su aspecto, su estilizado cuerpo junto con sus patas largas y fuertes les permiten sostenerse en las corrientes del río: los pies tienen tres dedos que apuntan hacia delante y otro hacia atrás, confiriéndoles estabilidad a pesar del movimiento del agua.

Siempre con los piececitos a remojo…

El largo cuello de las garzas tiene las vértebras cervicales modificadas para que se pueda torcer en forma de S, siendo más largo en las garzas diurnas que en las nocturnas. Este cuello se retrae en vuelo, formando así un característico perfil.

Cuello encogido, patas estiradas, deditos tocando el agua…

Su forma de pesca es un movimiento rápido de su pico largo y con forma de arpón, con el que consiguen todo tipo de presas: pececillos, crustáceos, incluso polluelos de otras aves, ya que son eminentemente carnívoras.

Cuidadito que pincho…

En nuestros humedales y ríos podemos encontrar y disfrutar a simple vista de unas cuantas garzas, comenzando por la siempre vigilante garza real…

Apostada en la cascada de Abusu-la Peña, como tengo por costumbre…

y su pariente próxima, la garza imperial.

En las marismas de Santoña tengo mi mejor refugio…
…entre los cañaverales!

La garcilla bueyera, famosa en el mundo entero por alimentarse de las moscas que pululan entre las vacas…

Desde aquí se pueden catalogar los bichos en moscas negras, bichos cojoneros, tábanos gigantes…
…mosquitos picantones, algún escarabajo y un par de saltamontes despistados…
Pero no vayáis al monte Arraiz, que estuve el otro día y las vacas no me dejaron ni acercarme…
…y para descansar, nada mejor que una siesta junto al agua.

La garceta grande, de similar tamaño a la real, blanca y de pico naranja.

Y su hermana pequeña, la garceta blanca. Impoluta, distinguida, estilizadísima, el-no-va-más de la elegancia. Hasta los andares son de alto copete. En las aguas de Santoña es la emperatriz.

Pa’ cursi la que escribe esto. Vale que me tenga cariño, pero creo que se ha pasao veinte pueblos…

Si es que me emociono. Cada vez que la veo me parece más reguapaaaa.

Garceta blanca observada desde lo alto del puente de la Peña. Estaba ocupada con sus pescaítos…
Peleándome con los cangrejos que no se dejan coger.
Con un sol tan espléndido sólo me queda bailar.
Ni comer tranquila le dejan a una…

Por supuesto que hay más clases de «ardeidae» (hasta su denominación suena etérea), entre tanta garza y similar tenemos al martinete común. Este jovenzuelo se nos acercó en los humedales de Salburua, ese oasis situado en el centro de Vitoria.

Toda la mañana escondido bajo el árbol, y en cinco minutos han llegado veinte fotógrafos.

Y para despedirnos, esta imagen que podría pasar por un cuadro de Sorolla, si al gran pintor le hubiera gustado representar aves…La luz del atardecer y el brillo del agua enmarcan a esta garza gris en su vuelo hacia los posaderos donde pasará la noche, en las marismas de Santoña.

Volando voy…volando vengooooo

Está claro que me gustan las garzas, ¿No?

Una de gaviotas reidoras peleonas

En la playa de la Bola en Algorta, además de diversas aves refugiándose de las tormenta, es fácil encontrar una buena bandada de gaviotas reidoras. allí recalan con ánimos jocosos, pendencieros y alborotadores, como esta parejita que nos ofreció todo un espectáculo acrobáticocircense.

Oyesss…se me está ocurriendo que con tantos fotógrafos a la vista, podríamos organizar un pequeño show…

Entre chillidos y revoloteos, saltaron…

¿Empezamos con un ataque o una persecución?

…se persiguieron…

¡Vete volando, que tú la llevas!

…intentaron protegerse…

¡Que te lo has creído, la llevas tú!

…hubo empujones…

¡Pilla pilla, te pongo la zancadilla!

…bailoteos…

Querida, ¿me concedes este vals?

…acorralamientos…

¡Supermaaaan al ataqueeeeee!

…discusiones a viva voz…digooo…¿risas?

¡Supermán quiero ser yo, tú eres batman!

…corre que te pillo…

Nananananananana ¡Baaaatmaaaaaaaan!

…pues lo llevas claro…

Y ahora soy el Joker…¡Juajajajajjjjaaaa!

…las mejores amiguitas…

¡Te pillé!

…interpretación libre de la danza del cisne…

¡Y haciendo un rebote acuático, me libré de tu abrazo paralizante!

…y reconciliación.

Ha estado bien ¿eh? ¿Lo repetimos?

¡Mejor que el cine! Nos faltaron las palomitas.

Y la tormenta pasó, 2ª parte.

Unos días después podimos volver a la playa de la Bola, en Algorta, a comprobar el estado del correlimos cojito.

O se había marchado o se había curado, porque en vez de uno solito vimos…dos.

Correteando por toda la playita entre los restos de la última marejada. –Por cierto, es desesperante ver la inmensa cantidad de plásticos entre los restos, no es de extrañar que nos alimentemos de microplásticos. Esperemos que esto cambie en un futuro próximo, muy próximo…-

Siempre es difícil describir más o menos el tamaño de un pajarillo, así que aprovechamos la oportunidad que nos brindó esta gaviota reidora, para estimar que nuestro correlimos se asemeja a una pequeña bolita de nieve…

…aunque junto a la lavandera blanca pareció crecer.

Por allí llevaba unos cuantos días otra visitante inusual, una serreta mediana.

Se le veía cómoda con la cantidad de fotógrafos que había sacándole guapa…

…y nos ofreció su mejor perfil. –En los escasos ratos en que emergía de su pesca submarina, claro.

Pero la que se llevó los mejores aplausos fue esta garceta blanca con su habilidad para la pesca.

Lo mismo atrapaba a un sargo real, de los que se esconden entre la arena del litoral rocoso…

…como a…-bueno, no tengo ni idea de cómo se llama este pececillo-…

Y esto creo que es una angula crecidita en proceso de convertirse en anguila. ¡Ups, se acabó el proceso…!

Mientras observábamos a la garceta, se nos coló esta lavandera cascadeña con ganas de protagonismo. Aquí mirando fijamente a la cámara…

…y aquí empujada por el viento, enseñándonos sus enaguas-color-rayo-de-sol.

A la hora de marchar nos llamó la atención un cernícalo que pareció caer contra los arbustos. Al parecer, una fortísima ráfaga de viento lo había empujado a realizar un aterrizaje forzoso. Por fortuna se recuperó rápidamente.

Pareció apoyarse en la rama de un árbol y mi primera impresión fue que se había roto un trocito de la misma…pero no.

Realizó una captura, se apoyó en una farola para engullirla, y prosiguió vuelo.

La pena es que nos quedamos sin ver a unos falaropos que andaban por allí. O quizás ya habían continuado viaje…Otra vez será.