Acicalamiento de un joven cormorán

En el humedal de Bolue, mientras los pajareros esperan la fugaz aparición del siempre presente pero esquivo martín pescador, se divisa un lejano punto en el cielo. El oscuro punto se acerca, se agranda…y se introduce en el agua mansa resurgiendo en forma de joven cormorán.

Aterrizaje perfecto! O es amerizaje? Y cuando el agua pertenece a un humedal…será humedalizaje???

Bucea con un nítido chapoteo, alborotando a la nívea garza, las cuatro gallinetas y la media docena de ánades azulones que se alimentan por la zona. Tras un par de largos bajo el agua, emerge y vuela hasta el tronco más cercano, que resulta ser el que mejor nos pilla para fotografiarle…

¡Listo! Ya me he quitado el polvillo del viaje,
Sacudida pa’ un lao…
Sacudida p’al otro…
…erretorcimiento escurridor de cuello…

Precioso espectáculo representación del ciclo corto de lavado (ni cinco minutos ha tardado).

Tachánnnnn! centrifugado terminado. Procedamos con el acicalamiento!

Y ahora es cuando comienza el ballet, sólo falta la música de orquesta de fondo.

…en mi cabeza suenan las primeras notas, voy preparándome para la actuación…

En ese momento el rumor del agua y las hojas de los árboles al compás del viento generan una perfecta sinfonía, que nos hace recordar la famosa danza…

…Nada que envidiar al esbelto cisne…
…delicadas y perfectas son mis plumas…
…para muestra, un botón, digooo, un plumón…

Y nos quedamos con la sensación de haber recibido un digno regalo. La naturaleza y el arte en un mismo espacio. Gracias, joven cormorán.

Este espectáculo ha sido gratis! En el próximo paso la boina, eh!

Acercaos al humedal de Bolue. ¡Nunca se sabe cuándo puede ser la próxima representación!

Mares de plata y fuego, y un cormorán patiamarillo

Último domingo de noviembre y de la pasada nueva estación otoñoveraniega. Que sí, que ya se ha acabado lo bueno y estamos de agua hasta las orejas, pero que nos quiten lo bailao, ya hemos disfrutado de todo el sol y buen tiempo.

Pssst, pajarera….eh, tú, la de los prismáticos…

Lo dicho, lucía un día fantástico para hacer lo que más nos gusta: paseo y pajareo. Y para ello nos desplazamos hasta Portugalete en el maravilloso tren, medio de transporte que nos encanta. Pena que ya se termine el plazo de los abonos de Renfe…ha sido una excelente y muy aprovechable idea.

Náh, ni caso, tendré que llamar su atención de otra forma…

Comenzamos nuestra andadura en la estación del tren en Portu, llegando hasta el puente colgante o puente Bizkaia entre turistas y propios del lugar que también querían aprovechar los restos del verano, y al rebasar la zona de embarque, lo vimos:

Un precioso ejemplar de cormorán moñudo juvenil…patiamarillo!

Ya! Te pillé! Ahora sí que miras, eh?

Es habitual que los cormoranes tengan las patas de color negro o muy oscuro, pero en algunos casos se da esta coloración, lo que los hace más llamativos. El jovenzuelo atrapaba las miradas de todos los transeúntes y también cautivó a nuestro fotógrafo. Cómo resistirse…¡Mirad que ojazos!

¡Ajá! Por eso quería que miraras. Qué le vamos a hacer…¡Uno, que es guapo!

Posó, saludó, agitó sus plumas y paralizó el tráfico de paseantes curiosos que se detenían a fotografiarle entre sonrisas y comentarios sobre sus patas.

¿No te recuerdan al pato Donald? O a los pies de pato de las lamias, seguro que más de uno lo ha pensado…

Tras la sesión de fotos le dejamos con su corte de admiradores y llegamos a la zona que da título a este post: mares de plata y fuego

Sobre este bloque que pudiera semejar un iceberg a la deriva jugueteaban un par de gaviotas juveniles patiamarillas.

Que ya te digo yo que esto no es hielo, por mucho que lo parezca…

Y con el mar en calma, espejado, el sol en el punto justo y los barcos amarrados en el puerto de Santurce, parecíamos estar uno de esos lugares mágicos entre fiordos.

En este primer mar de plata, sobre la txalupa MILA, la capitana gaviota sombría observa las maniobras en los barcos adyacentes y en el paseo. Pescadores, jovenzuelos apostados en los bancos, y un par de pajareros encantados de saludarla.

Cuando quieras te llevo a dar un garbeo…yo dirijo y tú llevas los remos.

Cuando la plata azulea, el agua espejea. Una gaviota reidora parece flotar sobre el hielo, indiferente…

Toda el agüita pa’ mí, no hay nadie que me moleste, esto es vida…

…hasta que decide echarnos del lugar entre grititos. Al parecer, no somos bienvenidos en su remanso de paz.

Vamoavé! ¡Que no te estoy gritando, que sólo me estoy aclarando la voz!!!

Y mientras una servidora se entretenía con esta señorita, el avezado ojo del fotógrafo descubrió el fuego: el reflejo rojo de un barco de la zona daba al agua un resplandor inusual, dejando esta deliciosa estampa de tonos incendiados.

No, no os preocupéis, no me estoy quemando el cucu…

Lo dicho: entre plata y fuego.

Pues yo no le veo la chispa…

La belleza existe en cualquier rincón. Abre los ojos y la mente. Observa. Disfruta. Pequeños placeres que alegran la vida. ¡Nos vemos en el próximo paseo!

¡Aquí te espero, en mi puesto de vigilancia!

Cistícola Buitron y sus mil nombres. Txip!

El primer contacto con el cistícola buitrón es un característico sonido que cruza el aire. Y nada más. No se ve pájaro volando, Txip! No se ve avecilla posada, Txip! No consigues localizar de dónde proviene ese sonido…

Eso es porque me escondo muy bien…

Sientes que algo te observa, te analiza, te espía, Txip!

Txip, txip. txiiiiiip!

Miras en todas direcciones: nada por el cielo, nada por la hierba, nada por el horizonte. Mientras, el fondo musical continúa Txip-Txip-Txip…

Se parece a tener un hipo muy persistente…Txip!

Y cuando estás a punto de rendirte, por el rabillo del ojo ves una diminuta figura que toma forma sobre una brizna de hierba. ¿Tan pequeña? ¿En serio?

Y divertida, Txip!

Allí está, sobre el manto verde, o la espiga color de sol, o la resalada margarita. Un pajaruelo de tonos terrosos con blancas puntas en la corta y redondeada cola…

Venga, cuéntame las plumas…

…espalda pardo-rojiza con listas oscuras por todo el cuerpo, vientre blanquecino, y piquito ligeramente curvado.

Ah! Y algunos dicen que soy descendiente del buitre….ya que por Málaga me dicen buitrecillo. Aunque otros me llaman cagachín…no sé porqué será!!!

Pues bien: ahí donde lo veis, de unos 10 cm de tamaño y un peso de 8 a 12 gramos, si tenemos en cuenta sus nombres vernáculos -es decir, los propios de cada región-, se convierte en el pajarillo más grande y fuerte del lugar.

Atención: cierrapuños, tumbabarcos (Huelva y Sevilla), tumbacarretas (Doñana), esclafamuntanyes (revientamontañas , por Valencia), esto para empezar alabando su fuerza desmedida.

Pero, ¿ Éstos qué se han tomado? ¿Alucinógenos??? Si no soy capaz de levantar un mosquito…

Por Huelva exageran un poco su tamaño, llamándolo bueyesito

Haciendo referencia a su peso y exagerándolo «sólo un poquito» : cienlibras, en la zona de Doñana.

En otros lugares como en Badajoz y Teruel se tiene en cuenta su pequeño tamaño, disminuyéndolo aún más: pájaro mosca y moscareta.

Que uno es pequeñajo, pero más grande que una mosca, eh!

También se le conoce como peti-rei o reiet que significaría pequeño rey, en el delta de l’Ebre…

Soy el reeeeeeey de los pajaruelos!!!

…y por múltiples nombres de procedencia onomatopéyica como titet, sit, tintin, trit. En Montalbán, pajarito del quejío, de tanto que se queja el pollo!

Por Huelva/ Sevilla, utilizan el simpático apelativo de zosquitito.

Y en nuestra zona, el pajarillo de los juncos, ihi-txori.

Entre juncos me hallaréis…si podéis verme. Txip!

Como veis, es una humilde avecilla de gran fuerza y habilidad en el imaginario popular, capaz de romper montañas y hundir navíos. Pero para mí, siempre será el resalado cantarín que pega saltos en el aire al ritmo incansable de su ¡Txip-Txiiip!!!

Agradecimientos: Fuentes diversas.

Disfrutemos, celebremos, gocemos de la variedad que enriquece nuestra cultura.

VUELVEPIEDRAS, en verano

Esta curiosa limícola nos llama la atención: su trabajo habitual consiste en, ni más ni menos, levantar piedras. Sí, ahí donde la ves, la levantadora de peso más hábil del mundo mundial es una pequeña avecilla habitualmente costera, aunque últimamente, ya sea por las calores habituales o por afán de turismo, está siendo vista por el interior en lugares como Salburua.

Puedes verme en costas, desembocaduras de ríos, humedales…
Yo estoy disfrutando de las vistas rocosas en la playa de Noja

Esta chiquitaja que gusta de revolver en limos y fangos se distingue por sus patas naranjas, plumaje de varios colores y un pico corto con el que hace palanca para dejar al descubierto la comida.

Y obtener sabrosas piezas como este cangrejillo…

Existe una diferencia clara en época de cría: los machos se disfrazan con una hermosa careta blanquinegra, dorso anaranjado y negras líneas de curioso dibujo…

¿Careta dices? ¿Y lo que me cuesta pintarme esto todos los días?

…mientras que las hembras también cambian sus colores pero de manera menos llamativa, con rayas negras en la cara y en general tonos más apagados.

Ya sabéis que en la Naturaleza son ellos los que se ponen guapos. Que si no, no pillan novia…
…aunque nosotras, a poco que nos pintemos la raya del ojo, quedamos así de chulas.

Los ejemplares que no están en edad de buscar pareja no tienen color naranja pero sí ciertas líneas negruzcas en la cara, pareciéndose más a los juveniles…

Osea, ¿Me estás diciendo que tengo cara de niño?

…pero con el color terroso más oscuro.

Y disimulado, que me sirve perfectamente para parecer un trozo de roca…

Uno de sus lugares preferidos para la búsqueda de alimento es la costa tras una buena tormenta. Allí disfrutan rebuscando entre palitos, restos de maderas, piedrillas y algas variadas.

Entre los restos viajan multitud de animalillos pequeños pero muy nutritivos…
Y aquí hay uno bien agarradito a esta piedra…

Como son aves viajeras podemos verlas en grandes grupos durante los pasos migratorios, en mayo cuando viajan a los países más fríos de Europa para su reproducción y en septiembre cuando vuelven con los polluelos.

Nos estábamos planteando el viaje y hemos pensado…¿Pa´qué?

Pero hay unos cuantos que deciden tener a sus vástagos aquí, será debido al clima o a que se sienten bien acogidos…

Euskadi nos parece un lugar perfecto para dar nuestros primeros pasos…

Y así es como hemos podido observar a las nuevas generaciones de vuelvepiedras…

Arena fina, mar en calma, gente estupenda…

…en zonas costeras, como Algorta, embarcaderos como en Portugalete y sobre todo, en las rocas de la playa de la Bola, donde se reúnen con chorlitejos y garzas.

…y pintxitos ricos, ricos!

Sed siempre bienvenidos, nos encanta veros!!!

Nuestra primera expo cambia de lugar: Arrigorriaga. Y de propina, una de gorriones.

Gracias por acogernos.

Podéis visitarnos desde el 17 hasta el 28 de abril.

Y para todos aquellos que buscan gorriones en nuestras fotos…que sepáis que no nos olvidamos de ellos. En realidad, están muy presentes en todas nuestras fotos…

Es el pajarillo más común en nuestro entorno, el que vemos apoderándose del mobiliario urbano, en barandillas…

…en las estructuras de los parques…

…los árboles plantados por toda la ciudad…

…jardines y florestas.

Y donde nunca, nunca, nunca falla es rondando los bares y terrazas, asomándose sin pizca de temor a por las sobras de la merienda.

Con tanto descaro que podría parecer un miembro más de la familia.

Y se nos hace difícil resistirnos a sus requerimientos…

…hasta que se zampan hasta la última miga. Y si te descuidas, te piden otro bocadillo!

Siempre vigilantes, siempre dicharacheros y alborotadores.

Siempre con nosotros.

Va por vosotros, gorrioncillos.

Nuestra primera expo…

Todo empezó hace ya cuatro añitos. La cámara de fotos que mi fotógrafo favorito utilizaba decidió dejar de trabajar. Así, sin más. No hubo artista que la resucitara. Y tras unos meses con síndrome de abstinencia decidimos invertir en una nueva. Algo tuvo que ver Tito, de Olimpus, en la feria ecológica de EcoNoja, con su confianza en nosotros. Al lío: que este chico nos picó dejándonos la cámara un día entero y no pudimos volver más satisfechos.

Este fue nuestro primer bichillo. Mosquitero musical. Con la cámara prestada…

Tan fascinante fue la experiencia que nos enganchamos a ella. A los bichos, quiero decir. Todo tipo de pajarillos, en pose, en vuelo, picoteando, en peleas…¡todo un mundo nuevo por descubrir!

Y fuimos acumulando fotos y surgió este blog. Pero la cantidad de fotos seguía creciendo y al hablar con los amigos siempre surgía la misma pregunta…¿De verdad hay más pájaros que gorriones y palomas?

-Pues yo he visto uno con la cola roja…

Colirrojo tizón

-Pues yo he visto otro azul…

Trepador azul

-Y entre los patos de la Peña hay uno de colorines…

Ganso del Nilo

Y el que más me gusta: me manda una foto una amiga diciendo que hay un pajarillo en la manilla de su coche…y que no se atreve a abrirlo! Era un polluelo de zorzal, que recogió con mucho mimo y echó a volar.

No sabíamos que había tanta gente encantada de conocer pajaruelos, así que iniciamos la posibilidad de hacer una exposición con todas esas avecillas que nos rodean diariamente y no distinguimos…por las prisas, por desinterés, porque estamos convencidos de que a nuestro alrededor solamente hay gorriones, cuando solamente en Bilbao podemos encontrar unas cien especies distintas. ¡O más!

Y aquí estamos: Nos podéis encontrar en Expodistrito, donde se celebran exposiciones de cuadros, pinturas, fotografías,etc., en los centros de distrito de nuestros barrios.

La gira ha dado comienzo en el distrito de San Ignacio, fechas 16-26 de Enero. Posteriormente podréis verla en Rekalde, en fechas 30 Enero-13 Febrero. De ahí partimos a Castaños, 15 Febrero-15 Marzo. Y por fin en Otxarkoaga, 17 Marzo-31 Marzo.

Esperamos que os guste y os ponemos tarea: Localizar por lo menos unas 10 avecillas en vuestro entorno habitual. En estas fechas están comenzando a buscar pareja, así que…Estarán encantadas de que las veáis!

Ale! A empezar!!!

Cuatro gaviotas pequeñas y un falaropo

Seguimos con la racha de tormentas que atraen a cientos de aves hacia nuestras costas. Y aprovechando la abundancia, vamos a centrarnos en las llamadas gaviotas pequeñas. Osea, las que no son grandes.

Test de agudeza visual: localiza las tres cabecinegras entre las reidoras…

En esta ocasión nos han venido a visitar unas cuantas gaviotas cabecinegras, convenientemente mezcladas con sus primas reidoras, y entre ellas se han sentido bienvenidas unas cuantas gaviotas enanas. Y alguna otra que no consigo identificar bien…

Es imposible que tengas dudas conmigo…

Tengo que confesar que es la primera vez que veo una gaviota cabecinegra. En los años que llevamos pajareando nunca, nunca, nuncaaaaa, jamás había tenido la ocasión de vislumbrarla. Que seguro que estaba escondida en medio de millares de reidoras, pero …

Pero que no sabes distinguirnos y ya. No busques más excusas, pajarera…

…yo no las veía. Pues hoy sí, hoy me he quedado contenta de ver cabecinegras. A montones. Juveniles, maduritas, con medio capuchón, con jaspeado…

Ya nos vamos poniendo gorrito de lana, con este frío…

Y me han parecido guapísimas. Espalda gris perla, ojos con buen sombreado, pico ancho, rojo vivo con su anillo negro…

Tá claro: pico-rojo-anillo-negro. ¿Y las patas?

…a juego con sus patas, también rojas. De un rojo animado, no como el color de las reidoras que en invierno se torna en granate apagado, con el pico claramente más fino. Y éstas también tienen la marca del auricular que lucen como si fueran espías venidos del frío.

Aquí reidora a base, repito, reidora a base, esto está llenito de cabezot…digooo cabecinegras…

Entre ellas es fácil diferenciarlas por sus alas, ya que las cabecinegras carecen de las puntas negras de las reidoras, dándoles una apariencia mucho más nívea…

Y esa finísima línea negra en el borde de mis alas?

…pero no en todas las épocas, porque de vez en cuando te encuentras con ejemplares nacidos este año, en plena transición de colores,

o de primer invierno, con plumas negras en la cola y pico aún oscuro, que nos pueden hacer pensar en otras gaviotas…

…o de segundo invierno, cuando las marcas negras se van desvaneciendo y el pico se torna rojizo…

…hasta llegar a su edad adulta en la que resultan taaaaan blanquitas que enamoran.

Lo dicho. Plumaje gris blanquecino, pico rojo con marca negra, cabecita jaspeada hasta que se ponga negra en verano. ¡Y patas rojas!

Te estás poniendo un poquito empalagosa…

Y aquí la podemos comparar con la gaviota enana. Que es chiquitina pero matona.

Cuidado, que se acerca por la espalda, me voy a hacer la despistá…

La gaviota pitufa como la conocen por el barrio, es menuda, coqueta, de pico fino y marca estrellada gris en lo alto de la cabeza. Y de patas rojas.

Este ejemplar nos parece un joven de primer invierno con su patrón de color en las alas.

Con el pico negro en cualquier época de su vida…

…espalda gris…

He nacido esta primavera. Y nadie me dijo que aquí hacía tanto frio…

…y aspecto rechonchito. Este es un ejemplar juvenil que con el tiempo se transformará en…

La espalda se vuelve gris claro, aunque guardo la estrella en la cabeza
y durante el invierno mis patas se ven más claritas.

…otra pequeña gaviota blanca.

Ahora sí, aquí me tenéis de mayor…

Y aprovechando que nos hemos juntado un grupito de pajareros y fotógrafos recogiendo los restos plásticos de la tormenta, esta buena amiga nos ha ayudado a limpiar un poquito la playa.

De nada, encantada de echar una man…pico!

Lo mejor del día han sido un par de falaropos. Toda la semana oyendo hablar de ellos y no conseguíamos verlos…hasta hoy.

Referenciaaaaa, tamaño del falaropo picogrueso frente a gaviota reidora.

Son unas avecillas de tamaño menudo, manto gris y mancha facial tapando el ojo.

Faralopos picogruesos, también con su plumaje de invierno. Entre las gaviotas parecían un par de pajarillos extraviados.

El pico entreverado en naranja y negro.

Tras mucho esperar se han acercado lo suficiente para poder sacarles guapos.

Plumitas oscuras en la cola.

Y por fin, esta es una -ejem, ejem, creo que lo es…- gaviota tridáctila. Jovencita, eso sí. Parece que en la bandada había alguna adulta pero no pudimos localizarla.

En principio la he confundido con la gaviota enana, hasta fijarme bien en el dibujo de las alas. Y en la falta de estrella gris en la cabeza…

…pero me despistaba el collar jaspeado…

…y las patas negras…

…o no????

Mira, yo aquí lo dejo. Si alguien sabe de gaviotas, que me eche una manita pofavó…

Historia de un naufragio

En la playa de la Bola. Tras la marejada, la tormenta, los vientos, la lluvia…sale el sol. Y aquí afloran los restos del temporal, maderas, restos vegetales…y algún pajarillo despistado intentando mantener el equilibrio…

Ay, un pasito p’alante, Maríaaaaa

…como esta lavandera cascadeña que no parecía estar muy segura sobre su tabla de naúfraga…

y dos pasitos p’atrás….

…y tampoco se animaba a salir volando.

¿Volar? ¡Eso es de cobardes, chavala!

Un buen rato estuvo sobre la tablilla. Parecía estar disfrutando con la situación, así que la dejamos con sus equilibrios…

Con lo divertido que es jugar a Robinson Crusoe…

…y nos acercamos a este vuelvepiedras que también parecía traido por el oleaje.

Ni te imaginas lo que me trae el mar todos los días, esto está lleno de bichitos, yum, yummmm

Sabemos que se alimenta de minúsculos crustáceos, moluscos, pulgas de agua e insectos costeros, y parece que tras una buena tempestad la comida le salta sola a la boca…

No me quites el mérito: ¡con lo que trabajo yo levantando piedra por piedra!

Nuestro cormorán preferido. Siempre viene a saludar…o ¿no es el mismo?

Tú no sabes distinguir un cormorán de un pingüino…

Zampando pececillo tras pececillo, como se puede deducir por su abultado gaznate…

¿Me estas llamando gordo???

Y el favorito de mi fotógrafo preferido: el martín pescador. Esquivo rayo azul que vemos siempre con el rabillo del ojo hasta que nos da una sorpresa y se detiene un rato…

he hecho cuatro pasadas por la zona y no se asoma ni un triste boquerón…

…permaneciendo quieto el tiempo suficiente para sacarle cuatro foticos. En ésta se le ve atento a lo que se mueva en las cercanías…

…bostezando de aburrimiento…

¡Que estoy entrenando el pico! Es mi gimnasia diaria para poder tragar peces grandes.

…y vigilando que no haya moros, digoooo, gatos en la costa…

…ups, he creido ver un lindo fotógrafo…

…hasta despedirnos con este posado que nos dejó encantados de haberle conocido.

…pues me pongo más cerca y que me saque guapo.

Cada día me gusta más este trocito de playa.

Paraiso de garcillas bueyeras: Santoña

Ayer amaneció el día fresquito pero sin lluvia y decidimos acercarnos hasta Santoña por si caía algún pajaruelo perdido entre la bruma y las marismas.

No habíamos llegado aún cuando descubrimos en una campa junto a la carretera un pequeño mar de garcillas bueyeras, disputándose el honor de picotear entre las dos únicas vacas presentes.

Oye…estos no son de por aquí, ¿No?

Mientras mi fotógrafo preferido las sacaba bien guapas, yo me distraía con un busardo y un milano real. Y saludando a los perrillos de la zona.

Nop. Creo que se han perdido…

Las garcillas parecían no tener miedo de los humanos. O no nos vieron peligrosos…

En cinco minutos se van y nosotras seguimos a lo nuestro.

Seguimos camino hasta la primera extensión de marisma. La marea estaba bastante baja y los animalicos se veían muy lejos, como este archibebe claro que nos vigilaba en la distancia.

Ahora porque me ven de cerca, pero al principio me han confundido con otro…

Sin embargo, el zarapito real nos hizo el honor de aproximarse para la foto.

Y yo pegando grititos para que se marchen, pero no se dan por aludidos

En Cicero, junto a la marisma, en una campita acotada. Tres veces nos pidió una foto este petirrojo.

Primero en el árbol, luego en la valla y ahora aquí…¡Me ha faltado saltar sobre el perro guardián!

Y una bandada de jilgueros nos amenizó bajo la ligera lluvia que caía.

Bajo la lluvia toda la comida sabe más fresca…
…las semillas más sabrosas…
…y el pico se limpia mejor.

Ya en el puerto de Santoña, este elegante gaviota sombría con su mejor perfil destacaba contra el sombrío fondo nuboso.

No hay como un buen fondo para resaltar mi belleza natural

Y estos divertidos cormoranes muy jóvenes, como se deduce de su vientre blanquecino y la cara de todavía polluelos que tienen. Las patas son aún claras, no oscuras como las de los adultos. Hasta el tamaño era reducido, como se aprecia al compararlo con la gaviota reidora que los acompañaba.

Somos cormoranes moñudos, somos más pequeños que nuestro primo el cormorán grande

En nuestro última vuelta hacia el dique separador entre la canal de Boo y la marisma de Solija (o Bengoa, depende de quién la nombre), se nos cruzó un andarríos despistado por el centro del pueblo.

Por favor, ¿el río más cercano?

Oscurecía ya en esos momentos, propiciando el éxodo masivo de garcillas hacia este reposadero y tuvimos la suerte de coincidir con un grupo de pajareros disfrutones, una encantadora gente de Salamanca con la que compartimos esta maravillosa estampa…

Nuestro árbol de Navidad favorito.

Maravillosa Santoña, como siempre.

Gaviota de Delaware visitando Bilbao

El día 3 de diciembre algún pajarero avispado dió el aviso: una preciosa jovenzuela de Delaware se estaba paseando por la zona de la Peña, en el rio Nervión…En pocos días estábamos todos los curiosos por la zona.

En dos ocasiones pude verla con nitidez pero me faltaba el artista: si no hay fotos que lo justifiquen, a ver cómo convenzo yo a nadie de que la he visto…y por fin, aquí está. Aprovechando estos días de fiesta y sabiendo cuál es su lugar favorito, pudimos verla bien. ¡Nosotros y otros tropecientos fotógrafos! Aquello parecía una convención…

Que os estáis equivocando, miradme bien…

Nop. Esta no es.

Hay que admitir que desde lejos daba el pego: clarita, pico oscuro…jaspeada…pero no. Supongo que será una patiamarilla de segundo invierno, por el manto gris que luce. Pero se vió claro cuando se le acercó una reidora con malas pulgas…

Eso sí, guapa soy un rato…

…y pudimos comparar el tamaño. A veces se necesitan ciertos elementos para poner las cosas en perspectiva.

Así que recorrimos un trecho junto a la ría, saludando a la pareja de cisnes que se han convertido en habituales y al martín pescador, como siempre esquivo. Y llegamos a la estación de tren…allí estaba, en la tejavana, observando a los pececillos que recorrían la ría con la subida de la marea.

Ya me han vuelto a localizar estos locos…

Esta sí. ¿Veis cómo induce a error? Jaspeada, con manto gris, patas rosadas…y el pico distintivo, rosado con la mancha negra. Por este rasgo se le denomina también como piquianillada.

Levantó el vuelo seguida de su cohorte de reidoras y volvió a su posición anterior. Y todos los fotógrafos detrás.

En esta ocasión nos ofreció otra perspectiva…

Aquí camuflada seguro que no me ven…

Al verla rodeada de sus nuevas amigas, quedó más que claro. El tamaño lo dice todo.

Comenzó el show: chapoteos, alborotos, grititos de las reidoras, grititos de nuestra chica, más chapoteos…

Agüiiita del Nerbioi…..rica para tomar un bañitooooo

El sonido de las máquinas fotográficas servía de fondo musical.

En esta bañera tan grande cabemos todassss

Terminó la exhibición con un elegante aleteo y la dejamos en paz.

Me he dejado las entretelas niquelás!

Nos contaron que en realidad tiene un poco de genio y cuando ella decide quedarse con la comida no hay ninguna que se lo discuta…Yo tampoco me enfadaría con ella!

La próxima vez que vengas trae un poquito de jamón, que no sólo de pan vive la gaviota…Hasta otra!